Saturday, January 21, 2012

Otra vez el maltido amor

Si hoy saliera a buscarla
-no recuero el lugar de su trabajo
o trato de olvidar, al menos-
me confundiría con otro edifico de tres pisos
justo como la forma de un pastel.
Y entonces me recibiría
porque soy un extraño
en la nube gris del aturdimiento.
Cansado de marcarle a media noche,
no estará para mí
pero sí para un extraño
que cargue un buen auto.
Seré un colibrí triste al menos por
un mes.
Su despecho me hace temblar
pero al extraño lo mantiene firme.
Entre los cascabeles del gato
la farmacia, el olor a sexo,
las sábanas encolerizadas
porque extrañan
la pasión
del extraño ciego
que mira las estrellas sin
pensar en sus labios
ni su cabello rizado
uno a uno
hecho por la mano de otro extraño
que descansa
en las rejas
de esta
dualidad.
Así será-quién fue el primero
quien dijo esto- me rindo.
No quiero que una
extraña se asome por mi ventana.
Las lenguas secas me lastiman
y las erecciones se vacían
en mis oídos
como una canción de cuna.

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