Saturday, January 21, 2012

Mañana,la tienda de discos estará cerrada.
Habrá corrida de toros y un minutero en el cajón.
Mañana seguiré en la misma jornada
a la espera del primer tren
y sobre ruedas
un pasajero tocará mi cuerpo,
al primer intento de amor
practicaremos
la tauromaquia.
Malditamente ebrio pienso en buscarte
pero soy tan cobarde que ni
catorce mezcales me ayudarán.

Siempre hablo en un masculino
que me aterroriza
Qué bueno que no entiendes
las venas
de esta verga.

Otra vez el maltido amor

Si hoy saliera a buscarla
-no recuero el lugar de su trabajo
o trato de olvidar, al menos-
me confundiría con otro edifico de tres pisos
justo como la forma de un pastel.
Y entonces me recibiría
porque soy un extraño
en la nube gris del aturdimiento.
Cansado de marcarle a media noche,
no estará para mí
pero sí para un extraño
que cargue un buen auto.
Seré un colibrí triste al menos por
un mes.
Su despecho me hace temblar
pero al extraño lo mantiene firme.
Entre los cascabeles del gato
la farmacia, el olor a sexo,
las sábanas encolerizadas
porque extrañan
la pasión
del extraño ciego
que mira las estrellas sin
pensar en sus labios
ni su cabello rizado
uno a uno
hecho por la mano de otro extraño
que descansa
en las rejas
de esta
dualidad.
Así será-quién fue el primero
quien dijo esto- me rindo.
No quiero que una
extraña se asome por mi ventana.
Las lenguas secas me lastiman
y las erecciones se vacían
en mis oídos
como una canción de cuna.

Friday, January 13, 2012

hoy

Si el cielo se cae
que caiga en tus ojos
en estos tremendos tiempos
prefiero que te quites los calzones
o me invites a viajar por sus puentes.


ser libre, para mí, implica mucho licor.

Tuesday, December 27, 2011

Lame el muro

Serpientes enfrascadas,
avispas sin alas.
electrificada hasta los dedos
Llorando por dentro
y manejando una motocicleta que no es mía.

Llueve, de aquella lluvia que hace ver a
los muros sufriendo, arrancándose la pintura,
escarbando sobre
sus cimientos para llegar al núcleo de la tierra.

cúrame la piel quemada
pero suavecito.
Porque la abuela se está quemando en la cocina
Hoy habrá pavo en la mesa
y mucha mierda sobre la cama.

Lame y LAME Más
las piernas.

Porque se quema el cabello de la abuela.

Mientras la buscamos en la casa ahumada
que la lluvia ha calmado
porque las paredes lloran cuando
me quemo los dedos

escondido entre las cobijas esté el gato Fredo
sus patitas se mueven un poquito.

Son los rapiñeros quienes
logran mover este mundo.

No sé quién está debajo de la mesa,
otro quemado. Otro sueño que embarqué
con las serpientes al principio de este poema.

Otros muros caen
los cimientos se desploman.

El papel fotográfico arde a...
a mí que mierda me importa.
Otros muros caen
y aplastan lo que quedó de Fredo.

Yo soy la rapiña, yo soy la mierda.
Soy una bala en el cráneo.

Monday, December 26, 2011

Bambalina

Se sabe que a las diez de la noche el teatro está cerrado salvo en las funciones especiales. Es esta noche donde los sombreros de copa alta entran en fila. Se oyen los bastones con los puños en forma de cabezas equinas, el cabello canoso revuela entre los asientos rojos.Marina está en el tocador y se acaricia las cejas que, si llegaran a crecer más, sería sólo una.
El encaje sobre una pierna hermosa, los ojos contorneados de negro. En las butacas algunos sombreros están sobre las piernas. Apenas la luz se refleje en algún charco(gotas que caen en asfalto suelto). Se sabe que hay damas que gustan de ver damas, sobre todo en el teatro a medianoche. Y entre los espectadores, oculta entre el saco de su difunto padre, estaba Justina con el cabello cortado hasta las orejas y los pechos vendados.La medianoche es invento de las lesbianas. A veces, las lesbianas creen que deben ser hombres o actuar como ellos. No sabemos si habrá, entre los espectadores otra esclava de la actriz de este teatro.
Porque Marina siempre se imagina a los espectadores encadenados a un árbol, a veces ella es el árbol y entonces los brazos están en posición horizontal y cuando el cielo jala las cadenas, como en forma de castigo, los brazos están verticales.Marina como amante del azote, disfruta.
Los sombreros, los bastones se caen al mismo tiempo que se revela el acto principal donde Marina es masoquista. Justina está húmeda. El olor de las colonias se queda en el teatro. Por eso en las mañanas amanecen abiertas las ventanas rojas.
Todos sabemos que el teatro cierra a las ocho y que el bigote del abuelo pica, sobre todo en las partes más blanditas.

Saturday, December 24, 2011

Leobarda

Leobarda se quedó dormida mientras escribía poemas para sus gatos.Los leía en voz alta, tachaba, volvía a leer."Salta entre mis piernas, cocina entre mis orejas, hagamos algo realmente malo" La lámpara, colocada en una esquina de la habitación, iluminaba los retratos de la abuela. A las diez se oía el azote de la puerta del vecino del quinto piso y entonces los gatos se ponían histéricos no por el ruido sino por el olor de su ropa, específicamente el olor de su saco. Era un olor entre ajo y humedad traspasaba las paredes y la piel de los gatos. Pero entonces a Leobarda le salían bien las rimas, los acentos prosódicos. Caminaba por su habitación entre piezas de rompecabezas e iba al baño y se miraba en el espejo. Los autos que pasaban estaban cubiertos entre la neblina, esperanzados a ser elevados al cielo o en algún poema. El olor no se iría nunca. Un saco impregnado con pelos de gatos en el cuello. Leobarda se acostó mientras se sacaba un pelo de la boca. Y otro pelo y otro hasta vomitarlos todos.Los gatos estaban entre las sábanas sin que nadie pudiera verlos. Se movían las mangas con la telaraña y la saliba. Leobarda soñó.

Wednesday, October 05, 2011

Entonces el hombre había gritado desde el onceavo piso
y nadie llegó.
Era una tarde gris, con túneles y serpientes cuando me decidí ir a tomar a una cantina donde había un jacuzzi, si consumías lo suficiente podrías quedarte ahí unos minutos, al cabo del día aquello era asqueroso. Pero yo estaba ahí, tomando una cerveza y esperando que alguien me invitara otra. Y llegaron los putazos, una pelea que venía de afuera llegó hasta la cocina. Yo salí sin pagar. Por las calles el sol estaba hermoso, cubría con sacos de luz a los edificios hasta que vi a un artista que lloraba.
Entonces el hombre gritó desde el doceavo piso y todos llegaron
a preguntar por qué lo hacía. Se desgarraba la ropa mientras perdía el equilibrio.
Yo merecía la cárcel, él quería el suicidio.
Era mi padre quien gritaba desde un treceavo piso, ¿cómo demonios me había divisado desde ahí?
Que devolviera el dinero, que mi madre caía del quinceavo piso
mientras yo me hundía entre el asfalto.

Tuesday, August 09, 2011

A la manera de un escritor norteamericano

Quiero estar en otro punto, punto punto y otro punto
para saber quién es aquella mujer, mujer, mujer-vestida
porque es difícil saber si haremos ese largo viaje en barco
tocan la puerta, es ella de nuevo, con el desayuno
que compró en Fastos. Bendita la hamburguesa,
este ayuno me volvía loco.
Compré unos tantos de Pretty Fast, un lubricante con aroma a limón
quién sabe por qué en el muelle las perras gritan
el cerumen baja caliente por mis conductos
oh por favor que llegue la policía costera.